The Ethics of Contemporary Documentary Filmmaking: Interview with Ludovic Bonleux on Mediática

Filmmaker Ludovic Bonleux, director of The Crime of Zacarías Barrientos, Remember Acapulco, and Guerrero was interviewed by Niamh Thornton on the blog Mediática. The interview is available in English and in Spanish.

Documentalista Ludovic Bonleux, director de El crímen de Zacarías Barrientos, Remember Acapulco, and Guerrero was interviewed by Niamh Thornton on the blog Mediática. La entrevista está disponible en castellano y en inglés.

http://reframe.sussex.ac.uk/mediatico/2017/05/08/interview-with-filmmaker-ludovic-bonleux-entrevista-con-documentarista-ludovic-bonleux/

Advertisements

¡Berta vive, COPINH sigue! : The Struggle for the Protection of Land and Water One Year after the Assassination of Bertha Cáceres

On 2nd March 2016, Berta Cáceres was assassinated in her home in La Esperanza, Honduras. Berta Cáceres was one of the outstanding figures in the organisation against the Agua Zarca Dam in Honduras, a leading figure in the Civic Council of Popular and Indigenous Organizations of Honduras COPINH, and a leader of the indigenous Lenca community. The Agua Zarca Dam is one of the many projects that deplete and destroy the planet, and in the context of which so many people are killed and dispossessed to ensure the profit and the comfort of others.

Her struggle for life, for water, and for land continues, and must continue. We call readers of this blog to organize for life and dignity, against the violent expansion of ‘dead land, dead water’ (as Saskia Sassen put it so aptly in her book Expulsions), in the spirit of Berta Cáceres and in your calendars and geographies.

Berta is one of many Honduran defenders of the environment and of social, cultural and political Human Rights who has been killed – since 2010, more than 120 have been killed according to a recent report by Global Witness. Only two weeks ago José Santos Sevilla was assassinated in his home in Montaña de la Flor. He was a member of the indigenous Tolupan community, who fought to protect their ancestral lands against international mining and logging companies. As for those responsible for the assassination of Berta, a satisfactory investigation is still outstanding. Eight individuals have been arrested and accused of having carried out the assassination; out of those eight men, two were retired and one was a serving military officer. Two of them are reported to have received military training from the U.S. COPINH has launched a petitition to demand justice in the holistic sense of the word.

Spanish-speakers are invited to follow the news released on the website of COPINH. They have called for a day of action and solidarity to nurture the seeds that Berta has planted. There will also be a live radio broadcast on today’s events. This collection of voices speaking (in Spanish) about Berta and about the seeds of dignity, courage and determination she has sown is available as a recording for those who’d like to listen later. You can also follow on Twitter at #JusticiaparaBerta.

For background, we recommend the excellent documentary Unrelenting Rebellion, available in Spanish with English subtitles, on the projects and struggles of COPINH. Please make a point of sharing it, especially today, 2nd March 2017.

Jornada A 1 Año de su Siembra

Source of image: COPINH, https://copinh.org/inicio

Comunicado sobre reportajes del Primer Aniversario y traducción del video documental

Communique in Spanish from the ejido Tila, celebrating the first anniversary of its declaration of autonomy.

http://laotraejidotila.blogspot.co.uk/2017/01/comunicado-sobre-reportajes-del-primer.html

Ejido Tila Chiapas a 19 de enero del 2017

A la Opinion publica

Al Congreso Nacional Indigena (CNI)

A las Juntas de Buen Gobierno

A la Sexta nacional e internacional

A los medios de comunicación independientes

A los derechos humanos no gubernamentales

A las organizaciones sociales que luchan por justicia y dignidad

Reciban un cordial saludo de parte de los compañeros y compañeras del Ejido Tila que seguimos en pie de lucha hasta llegar al final y continuaremos luchando construyendo nuestra autonomia ejidal y autogobierno aunque en medio de tantas amenazas pero nuestro pueblo esta firme y dispuesto a seguir para adelante asi como estamos trabajando con nuestro derecho como pueblo indígena y como territorio ejidal.

 

Nuestro pueblo como muchos otros pueblos está echandole ganas a seguir explicando y profundizando nuestro acuerdo de constituir el Concejo Indigena de Gobierno y lanzar la candidata para que lleve su palabra frente a todo Mexico e internacional y frente a esos que nos quieren arrebatar las tierras y nos estan masacrando por todas las partes de Mexico. Porque llegó el momento de los pueblos.

Y en esta ocasión les enviamos este sencillo escrito para presentarles los trabajos de los compañeros y compañeras de medios independientes y agradeserles por sus trabajos que realisaron tanto para mostrar nuestro Primer Aniversario de Autonomia Ejidal para Tila y libre determinación; pero también les presentamos las traducciones al idioma ingles y francés de nuestro video documental Juntos defendemos nuestra Madre Tierra, Mi Lak tyeñ kotyañ lak ña’ lum y que será de gran ayuda para difundirlo entre compañeros y compañeras que hablan estos idiomas y que conozcan sobre la historia de nuestra lucha por la defensa de nuestra tierra y territorio. Por esto;

  1. Les agradecemos su trabajo solidario como compañeros y compañeras de los colectivos que hicieron las traducciones a los idiomas ingles y francés de nuestro video documental Mi lak tyeñ kotyañ lak ña’ lum Juntos la defendemos nuestra madre tierra. Aquí les presentamos las traducciones de los videos que se pueden descargar en buena resolución para reproducirse y difundirse. También les enviamos este escrito que presenta el documental para los diferentes idiomas.

‘Juntxs defendemos nuestra Madre Tierra’, ‘Mi Lak Tyeñ Kotyañ Lak Ña’Lum’: Documental sobre la inseparabilidad de la tierra, la cultura, la gobernanza y la sociabilidad

web_esp

Muchos pueblos originarios del estado de Chiapas, en el sureste mexicano, han estado al frente de la lucha por la tierra y la cultura, que para ellos son inseparables. Durante siglos han sufrido el despojo cultural y territorial –donde el despojo territorial casi siempre conlleva el despojo cultural–. Los gobiernos federal, estatal e internacionales así como corporaciones y negocios encuadran dicho despojo en un discurso de “desarrollo” y “progreso”. Al contrario, organizaciones de Derechos Humanos y las poblaciones afectadas explican que el despojo debe ser entendido en su contexto y como parte de una guerra de baja intensidad y de contrainsurgencia, que se ha intensificado como respuesta al levantamiento zapatista de 1994 y el establecimiento de las Juntas de Buen Gobierno en 2003. Uno de los ejes en disputa en esas luchas contra el despojo es la figura legal del ejido. Los ejidos son propiedad social de los ejidatarios, y todos los asuntos relativos a ellos se resuelven en asamblea y por comisionados electos. La figura del ejido quedó establecida en la Constitución Mexicana después de la Revolución. Los Tratados de Libre Comercio y las políticas derivadas de dichos tratados intentan abolir o debilitar esa importante figura legal.

La comunidad indígena ch’ol de Tila ha luchado durante décadas por defender 130 hectáreas de su ejido. Esa tierra se encuentra en el pequeño poblado de Tila y sus alrededores, e incluye tierra agrícola y urbana. En la comunidad de Tila viven ejidatarios (indígenas ch’oles) y habitantes urbanos (mestizos). Los primeros se gobiernan por asamblea; hasta diciembre del 2015, el gobierno municipal gobernaba a los segundos. La figura legal del ejido protege la comunalidad y la propiedad colectiva de la tierra; el poblado, al contrario, se gobernaba y se legislaba según las leyes de la propiedad privada.

Las 130 hectáreas en disputa fueron ocupadas ilegalmente en la década de 1960 por el gobierno municipal mestizo. Años después, los ejidatarios ganaron un amparo contra el despojo de sus tierras; sin embargo, lo que el ayuntamiento ofrece al ejido es una indemnización por sus tierras, mientras que los ejidatarios exigen la restitución de la tierra, pues ésta es la base de su vida social y cultural. Los ejidatarios llevaron el caso hasta la Suprema Corte de Justicia. Mientras se prolongaba la decisión de la Corte, el ayuntamiento intentó destruir la cohesión comunitaria de los ejidatarios y desgastarlos para aceptar la indemnización por sus tierras, por medio de una campaña de hostigamiento constante, como la introducción de medidores de agua y el cobro de dicho recurso, a pesar de que los manantiales se encuentran en tierras ejidales.

Juntxs defendemos nuestra madre tierra, dirigida y producida en colectivo por la comunidad ch’ol de Tila y la productora independiente Terra Nostra Films, usa el género documental como una suerte de carta pública: originalmente estaba destinada a los jueces de la Suprema Corte. En el documental, lxs ejidatarixs explican en palabras e imágenes por qué esta tierra es inherente y esencialmente invaluable, y por qué la figura legal del ejido no se refiere sólo a la tierra comunal, sino también a la vida social y cultural y a la posibilidad de autogobernarse. El documental se terminó antes de que el ejido, que es adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del EZLN, declarara su autonomía el 16 de diciembre de 2015, como respuesta a las décadas de despojo y a la ola de violencia y represión.

El trabajo de cámara nos insta a mirar la tierra, los paisajes, la gente, los espacios y las prácticas comunales de tal forma que la cámara no los capture ni la mirada se apropie de ellos. Como en otras producciones de Terra Nostra, no hay la voz de un narrador exterior: los miembros de la comunidad hablan por sí mismos, y el espectador/oyente se ve desafiado a aprender a escuchar las inflexiones y las formas de hablar de las personas involucradas en la lucha por su tierra. Es así que surge una poética visual y verbal de la resistencia como parte de una forma ética, política, filosófica y práctica de vivir y relacionarse entre la gente, con el entorno social y con los ambientes construidos y sociales… no como una manera de “apropiarse” o de “obtener acceso”, sino como una forma de compromiso que busca una plenitud esencialmente invaluable.

Más información en el sitio gestionado por el ejido Tila:
http://laotraejidotila.blogspot.mx/
https://www.facebook.com/ejidotila.sexta

El documental está disponible aquí:

vimeo link:

youtube link:

‘Ensemble nous défendons notre terre-mère’, ‘Mi Lak Tyeñ Kotyañ Lak Ña’Lum’: Documentaire sur l’inséparabilité de la terre, de la culture, de la gouvernance et de la sociabilité.

web_fra

De nombreuses populations autochtones de l’état du Chiapas, dans le sud-est du Mexique, ont été à l’avant-garde de la lutte pour la terre et la culture, conçues par elles comme inséparables. Durant des siècles elles ont souffert la dépossession culturelle et territoriale – quand la spoliation territoriale implique presque toujours la spoliation culturelle. Les gouvernements local, fédéral et internationaux, ainsi que les grandes entreprises et le monde des affaires ont l’habitude de travestir cette dépossession sous un discours de “développement” et de “progrès”. A l’inverse, les organisations de défense des droits humains et les populations concernées expliquent que la dépossession doit être comprise dans son contexte et comme faisant partie d’une guerre de basse intensité et de contre-insurrection, qui s’est intensifiée en réponse au soulèvement zapatiste de 1994 et à la mise en place des Conseils zapatistes de Bon Gouvernement en 2003. L’un des éléments en dispute dans ces luttes contre la dépossession c’est la figure légale de l’ejido. Les ejidos sont la propriété sociale des membres de l’ejido, et tous les éléments relatifs à lui sont abordés en assemblée et par les représentants élus par elle. La figure de l’ejido a été établie dans la Constitution nationale après la Révolution mexicaine de 1910. Les Traités de Libre Échange et les politiques dérivées de ces traités ont tenté d’abolir ou d’affaiblir cette importante figure légale.

La commune autochtone ch’ol de Tila a lutté durant plusieurs décennies pour défendre 130 hectares de son ejido. Ce terrain se trouve dans le petit village de Tila et ses alentours, et comprend des terres agricoles et urbaines. Dans la commune de Tila, vivent des membres de l’ejido (indigènes ch’ol) et des habitants urbains (métis). Les premiers se gouvernent par assemblée; jusqu’en décembre 2015, le gouvernement municipal gouvernait les seconds. La figure légale de l’ejido protège l’esprit de la vie en commun et la propriété collective de la terre; le centre de peuplement urbain étant lui, au contraire, soumis aux lois de la propriété privée.

Les 130 hectares en litige furent occupées illégalement durant la décennie des années 60 par le gouvernement municipal métis. Des années plus tard, les membres de l’ejido gagnèrent un jugement censé leur donner une protection juridique contre la spoliation de leurs terres; cependant, ce que les autorités municipales et l’état du Chiapas offrent à l’ejido est une indemnisation en échange de leurs terres, alors que les membres de l’ejido exigent la restitution de la terre car ils estiment qu’elle est cruciale pour leur vie sociale et culturelle. Les membres de l’ ejido ont été jusqu’à présenter leur cas à la Cour Suprême de Justice. Alors que la décision de la Cour tardait, les autorités municipales ont tenté de détruire la cohésion des membres de l’ejido et de les convaincre à l’usure d’accepter une indemnité de compensation pour leurs terres, par le biais d’une campagne de harcèlement constant ou encore par l’introduction de compteurs d’eau courante impliquant de transformer cette ressource en un service payant, alors que les sources d’eau se trouvent sur les terres de l’ejido.

‘Ensemble nous défendons notre terre-mère’, réalisé et produit en collectif par la communauté ch’ol de Tila et la maison de production indépendante Terra Nostra Films, utilise le genre documentaire à la manière d’une lettre publique: le film était initialement destiné aux juges de la Cour Suprême. Dans le documentaire, les membres de l’ejido expliquent en paroles et en images pourquoi cette terre a une valeur inhérente et inestimable, et pourquoi la figure légale de l’ejido ne se réfère pas seulement à la terre communale, mais aussi à la vie sociale et culturelle et à la possibilité de s’auto-gouverner. Le documentaire a été réalisé juste avant que l’ejido, qui est adhérent à la Sixième Déclaration de la Forêt Lacandone de l’EZLN, ne déclare son autonomie le 16 décembre 2015, en réponse à des décennies de spoliation et en résistance à une vague de violence et de répression.

La caméra nous invite à regarder la terre, les paysages, les personnes, les espaces et les pratiques communales d’une façon telle qu’elle ne les enferme pas et que le regard n’en prenne pas possession. Comme dans d’autres productions de Terra Nostra, il n’y a pas la voix d’un narrateur extérieur: ce sont les membres de la communauté eux-mêmes qui parlent, et le spectateur/auditeur est mis au défi d’apprendre à écouter les inflexions et les façons de parler des personnes impliquées dans la lutte pour leur terre. C’est ainsi qu’une poétique visuelle et verbale de la résistance émerge comme faisant partie d’une approche éthique, politique, philosophique et pratique de vivre et de s’engager les uns avec les autres, avec l’environnement social, l’environnement construit et l’environnement naturel… non pas comme une façon de “nous approprier” ou “d’accéder”, mais comme un engagement à la recherche d’une plénitude essentiellement inestimable.

Plus d’informations sur les sites gérés par l’ejido Tila:
http://laotraejidotila.blogspot.mx/
https://www.facebook.com/ejidotila.sexta

Le documentaire est disponible ici en version originale sous-titrée français:

Lien vimeo:

Lien youtube:

Together We Defend Our Mother Earth: Documentary on the Ejido Tila, Chiapas, Mexico

‘Together We Defend our Mother Earth’,‘Mi Lak Tyeñ Kotyañ Lak Ña’Lum’: Documentary on the Inseparability of Land, Culture, Governance and Sociality

web_eng

Many indigenous populations in the Southern Mexican State of Chiapas have been at the forefront of the struggle for land and culture, understood by them as inseparable. For centuries they have been subjected to cultural and territorial dispossession – with territorial dispossession almost always leading to cultural dispossession. Federal, state and international governments, corporations and business couch this in a discourse of ‘development’ and ‘progress.’ Human Rights Organizations and the affected populations, in contrast, explain that dispossession has to be understood in the context, and as part, of low-intensity warfare and counterinsurgency, which has intensified in response to the Zapatista Uprising in 1994 and the establishment of the Zapatista Good Government Councils in 2003. One of the bones of contention in these struggles against dispossession is the legal figure of the ejido. The ejido is social property of the ejidatarios, and its affairs are conducted by an assembly and by elected commissioners. It was enshrined in the Mexican Constitution after the Revolution. Free Trade Agreements and policies seek to abolish or undermine this important legal figure.

The indigenous ch’ol community of Tila has been dragged into a decade-long struggle for 130 hectares of their ejido. This land is located in and alongside the small town of Tila, and it comprises agricultural as well as urban land. In the community of Tila live the (indigenous Ch’ol) ejidatarios, and the (mestizx) villagers. The former govern themselves through an assembly; until December 2015, the latter were governed by the municipal government. The legal figure of the ejido protects commonality and communal landownership; the town, in contrast, was governed and legislated according to the laws of private property.

The 130 hectares in question were unlawfully occupied in the 1960s by the non-Ch’ol municipal government. Years later, the ejidatarios won a legal case against the dispossession of their lands; however, the municipal government offered them a financial compensation, whereas the ejidatarios want the land itself because it is the basis of their social and cultural life. They have taken their case to the Supreme Court of Justice. With the decision pending, the municipal council attempted to destroy the community cohesion of the ejidatarios, and to wear out their insistence on not taking money for their land, through a campaign of everyday harassment, for example by introducing water meters and charging for water even though the springs are located on the communal land.

Together We Defend, co-directed and co-produced by the indigenous Ch’ol community of Tila and the independent producer Terra Nostra Films, uses the genre of the documentary as a type of public letter: initially it was meant to be sent to the judges of the Supreme Court. In the documentary the ejidatarixs explain in word and image what makes this land inherently and essentially priceless, and why the legal figure of the ejido, similar to the old English ‘Commons,’ is never only about communal land, but just as much about social and cultural life and about the possibility of self-governance. The documentary was completed before the ejido, which is an adherent of the Zapatista Sixth Declaration of the Lacandon Jungle, declared its autonomy on 16th December 2015, as a response to the decades of dispossession and in resistance to a wave of violence and repression.

The camerawork invites a way of looking at the land, landscapes, the people, the communal spaces and practices, without using the camera to capture, or the gaze to take possession. As in other previous Terra Nostra productions, there is no external narrator: the community members speak for themselves, and the viewer/listener is challenged to learn to listen to inflections and speech patterns of the people involved in the struggle for their land. This is how a visual and verbal poetics of resistance emerges as part of an ethical, political, philosophical and practice-inspired approach to living and engaging with each other, social surroundings, built and natural environments – not as a way of ‘making them our own’ or ‘accessing,’ but as an engagement with a plenitude that is inherently and essentially priceless.

The documentary is available here in original version with English subtitles:

‘Together We Defend our Mother Earth’,‘Mi Lak Tyeñ Kotyañ Lak Ña’Lum’

‘Together We Defend our Mother Earth’,‘Mi Lak Tyeñ Kotyañ Lak Ña’Lum’

For information from the community itself see
http://laotraejidotila.blogspot.mx/
https://www.facebook.com/ejidotila.sexta

Call for Participation (edited volume) Poetic Words in the 21 st Century Neoliberal City

Which alternatives to the capitalist and neoliberal status quo is the poetic word involved in constructing, by participating in expression, response, spatial occupation or collective organisation? Conversely, in what ways has poetry in public spaces become a tool for readying urban spaces for gentrification? Which strategies do poets and cultural organizers employ to resist such a re-signification of poetry by those in power, and to defend and recuperate poetic words as processes that practice radical democracy and are committed to social, political and spatial justice?

We invite essay proposals that explore the ways in which poetic words engage with the material and the immaterial in the contemporary urban world, marked by spatial injustice (in lines with Edward Soja’s “thirdspace”), racism, sexism and the related phenomena of segregation, marginalization, gentrification, or deliberate decay. This specifically includes essays that pick apart neoliberal and authoritarian mystifications and instrumentalizations of ‘Poetry’ in the contemporary urban context. We welcome investigations of the relationship between poetry and the city’s role in producing categories, such as “illegal” immigrant, that criminalize and exclude, as well as considerations of poetry generated in response to the production and policing of “internal borders” within the cityscape. We are looking for research on poetry and the city’s complicity in neoliberal legal, carceral and penal systems that have targeted migrants, the poor, and racialized populations. How has poetry participated in discourses, or been instrumentalized by forces, that have remade the city as a zone of privilege, homogeneity, and wealth?

Our planned edited volume seeks essays that explore the role of the poetic word as a critical response to, as an engaged critique of and intervention into, the social, affective and political realities of today’s cities that are marked by post-industrial, neo-colonial and neoliberal structures. We are looking for analyses and experiential engagements of a variety of poetic expressions from diverse urban zones, and particularly invite research on cities and towns that are not capitals, a relatively less studied topic in the broader area of investigation.

Many examples of contemporary urban poetry speak about, and from within, spaces marked by the watershed of neoliberal policies and beliefs, and the financial crises of the beginning of our century. The short form, read, performed, exchanged, written on the urban surface, or hidden within the palimpsestic layers of the city, can challenge notions of possession or productivity. This world-making poetic expression, which is sometimes the fruit of cooperative or communal endeavors, and sometimes the cherished hidden gem in a hostile environment, furthermore problematizes traditional ideas of the public and the private and reexamines conventional notions of enunciation and authorship. In the best of cases, it is an exercise in democratic, urban imagination that allows for an active, sense-imparting relationship with the environment.

Studies may include, but are not limited to, strategies of writing against monumentalization, poetry in relation to the city as tourist attraction and object of consumption, street art’s sensory responses to urban rhythms (in line with and beyond the historical vanguards), poetry and touch in an urban context, poetry of resistance to the language of advertisement, art in relation to an economy of sharing, and lyrics of dispossession and discarded objects. Other possible topics include: poetic resistance to, and defense against, neoliberal violence, and poetries of occupation and solidarity, what Kristin Ross (along with the Communards) calls “communal luxury.”

Please send your 3-4 page proposal (max. 1100 words, MLA style) to ashea@cca.edu, ikressner@albany.edu, c.grabner@lancaster.ac.uk by October 31, 2016. The deadline for submission of complete essays (max. 8,000 words) is Jan 31, 2017.

¿Enaltecimiento de qué? A propósito de la ficción y las leyes

(Arturo Casas, EsCULcA, Observatorio para a Defensa dos Direitos e Liberdades)

Enaltecer es verbo transitivo, como todo el mundo sabe. Se enaltece algo y ese algo es lo que la gramática llama complemento directo. De entrada, el objeto posible de enaltecimiento, en términos semánticos, es tan amplio como el mundo. Igual que uno puede aborrecer prácticamente cualquier cosa, igual que una puede adorar asimismo innumerables referentes, en principio sería factible convertir en objeto de enaltecimiento una variedad incontable de entidades. Los títeres, por poner un caso. Enaltecimiento de los títeres, cabría pensar. Recuérdese ahora Éloge du théâtre, de Alain Badiou.

Sin embargo, en el lenguaje jurídico y sobre todo en el lenguaje mediático-político de control social e ideológico, lo que se enaltece por antonomasia, y casi por exclusión léxica, es el terrorismo, nombre del mal absoluto en estos tiempos simples. Para otros objetos se buscan otros verbos. Honrar, por ejemplo. “Honrar a las víctimas”, se dice. Y está bien que se haga. Sobre todo cuando de verdad se honran (no se utilizan) y se honran todas. La cuestión es que, por lo que se acaba de señalar, enaltecer es hoy por hoy un verbo manchado, bajo sospecha.

Qué sea el terrorismo, por otra parte, dista de ser cuestión de delimitación sencilla. Nunca lo ha sido, pese a lo cual hay quien lo tiene clarísimo. Normalmente, el Estado y sus aparatos lo tienen. Todo estado suele tenerlo claro, de hecho. Y de esa claridad, de nuevo normalmente, el abuso oscuro, el ejercicio acusatorio represor, el control en ocasiones criminoso de las libertades.

Se puede afirmar en general, contemplando este mundo nuestro catalogado como occidental y transmoderno, que otro concepto que hasta no hace mucho tiempo tuvieron claro el Estado, los legisladores, los jueces, el sentido común popular e incluso la policía fue el de ficción. Solíamos creer que existían dos formas de intervención en el espacio público que dejaban en suspenso provisional la responsabilidad de expresar algo (la opinión, por ejemplo, la discrepancia, la más ácida de las críticas políticas o la sátira).

Una de esas formas era la asociada a determinados fenómenos festivos y celebratorios, parateatrales a fin de cuentas. El mejor ejemplo, y supo explorarlo muy bien el ruso Mikhaíl Bakhtín, es el del carnaval. A ningún policía se le ocurría hasta hace no tanto detener a nadie durante la celebración del carnaval. Dijera lo que dijera, vistiera lo que vistiera, manifestase lo que manifestase en las distintas variantes de los lenguajes verbales y visuales activados. Y ello pese a que lo propio del carnaval es justamente el exceso, la diatriba, el dicterio. No se hacía eso. Pero ahora ya se hace. Se hizo en Ourense (Galicia) el pasado febrero en las fiestas de carnaval, por caso. Un ciudadano disfrazado de titiritero, con el ya célebre cartel de “Gora Alka-ETA” en el pecho, fue denunciado por la policía ante la Audiencia Nacional española por enaltecimiento del terrorismo.

La segunda forma que quedaba al margen era la transmitida, en términos de comunicación, como manifestación artística. Si en una farsa, por ejemplo, un personaje gritaba de repente “¡Muerte al rey!” o “¡Muerte a los ciegos!” a nadie se le ocurriría pensar que fuera a aparecer un funcionario policial para detener a la actriz. Ni siquiera para llevarse detenido al personaje que esa actriz representase (?). Sería de locos hacerlo. Ningún rey, ninguna organización de ciegos se personarían nunca como parte. Sería absurdo hacerlo, sí. Los actores y las actrices, los disfrazados todos tenían licencia para hablar. De eso obtuvieron notable partido estético y metateatral Shakespeare, Cunqueiro y Jelinek, entre tantos otros. A mayores, policías y juezas, alcaldesas y ministros lo asumían con meridiana claridad, como diría un primer ministro español.

Todo el mundo recuerda que eso mismo —esa idea— fue lo que, pese a las puntillosas argumentaciones de Ernest Pinard, el abogado imperial, acabó triunfando en el juicio a Gustave Flaubert por el doble delito de ofensa a la moral pública y a la moral religiosa (lo cual equivaldría tal vez a un enaltecimiento de la indecencia) constituido supuestamente de cabo a rabo por su novela Madame Bovary. Baudelaire tuvo problemas semejantes por las Flores do mal, Joyce por su Ulises, y Curros Enríquez por el Divino Sainete. Todo esto hace mucho tiempo, casi siempre en el siglo XIX.

El caso fue que el abogado de Flaubert, Jules Sénard, puso al mundo sobre una pista aparentemente irrefutable que mucho tiempo después asumiría como dogma esa disciplina de base estructuralista que llamamos narratología. Para ser breves podría formularse así: lo que afirme un personaje es cosa suya; aquello que exprese discursivamente o a través de sus actos no es nunca constitutivo de persecución por la ley. Y aun más: lo que afirma o expresa el narrador de un relato entra en ese mismo orden de actos de habla porque lo suyo es ser ficcionales, fictivos. Así, los actos de habla en una novela o un montaje teatral no forman parte del mundo real. No son mundo real. Y no solo porque los enuncien entidades pertenecientes a mundos de ficción (los personajes, el narrador) sino además porque el acto comunicativo todo en el que se enmarcan en tanto enunciación es ya de suyo ficcional. Con el cine ocurre otro tanto. Y con las artes plásticas lo mismo. Es así sin duda de ninguna clase. Era así porque así debía ser. Y lo que parece mentira es que haya que reiterarlo en este segundo decenio del siglo XXI.

Los abogados defensores de autores como los citados emplearon junto a lo anterior un argumento jurídico más en los procesos en los que debieron intervenir. El de la intertextualidad. Se adujeron párrafos de Montesquieu y Lamartine para restar peso a los argumentos contra Flaubert. De Dante y la Divina Comedia para aliviar la presión clerical contra Curros Enríquez. Lo que ellos escribieron lo habían escrito otros antes, a veces otros con buena reputación, gente fuera de sospecha. Todo discurso, al fin, sería eco de otros discursos. La cita como tal no puede ser constitutiva de delito. Eso argumentaron los letrados.

Pero todo se acaba si se deja que acabe. La defensa de las viejas y de las nuevas libertades es hoy perentoria para todos, es un deber ético y político que nadie está en condiciones de ignorar ni de aplazar. Le va la vida en ello.

¿Cómo es que unos titiriteros pasen varios días detenidos en dependencias policiales por un montaje teatral, dígase lo que se diga por parte de los personajes, las escenógrafas, los músicos o quien fuere a través de la multiplicidad sígnica que todo espectáculo presupone? ¿Cómo pudo ser todo lo que ocurrió después? ¿La retirada de pasaportes, el control obsesivo en los juzgados, la criminalización mediática? ¿Tanto silencio de tanta gente? ¿Y también los cordones de seguridad que políticos en ejercicio, algunos de ellos con patente formación y desempeño jurídicos, se vieron impelidos a activar por si las moscas (yo también denuncio, etc.)?

titeres_desde_abajo

Esa fue y es la gestión del miedo por parte del estado-vigía. Pero la libertad de expresión no se negocia. Se logró tras procesos históricos dilatadísimos en el tiempo. Constituye una conquista civil irrenunciable para todos nosotros. Ceder ahí es cederlo todo.

Imputar actores por lo que los personajes afirmen es quebrar un pacto sobre el que se sustenta buena parte de la actividad teatral y en general artística de nuestra civilización. Conduce claramente además a que las autoras puedan ser denunciadas por lo que diga cualquier personaje de ficción. Rosalía de Castro podría ir a la cárcel leídos hoy algunos de sus versos desde la sensibilidad prevaricadora que por ósmosis ideológica va afectando con impunidad a las estructuras de control del estado posmoderno.

Iría probablemente, sí. ¿Por enaltecimiento de qué?

Closing Remarks: The Poetic Word as a Form of Resistance in the Neoliberal City (Series)

Cornelia Gräbner, Lancaster University

Ilka Kressner, State University of New York

Anne Shea, California College of the Arts

Over the past two months we have maintained on this virtual location an exchange about the poetic word in contemporary neoliberal cities. Contributors have looked at some of the many facets in which neoliberal capitalism, its structures and its agents shape, change, appropriate, and colonize cities and their inhabitants as individual and as communities. We have also explored some of the many facets of the resistances of the poetic word.

In some case the city dwellers themselves use the poetic word as a form of resisting the erosion of their dignity, as in the cases studied by Ilka Kressner and Carlos Minchillo; in other cases, they are participants in the resistant scenarios or city-scapes envisioned by writers. In others again (Kressner, Hu, Shea), the poetic word serves as a reminder of urban environments that have been demolished or otherwise phased out and with them, the socialities and cultures that they gave space to. Sometimes this is done by speaking about the urban environment and the ways in which people perceive and inhabit it; at other times, this is done by inserting the poetic words to challenge, defend, or bring to life a past that the neoliberal status quo is trying to get rid of.

Three types of city dwellers feature throughout these contributions: the disorientated, the disaffected, and the dispossessed.

One thread that connects all these case studies is an awareness of urban temporality as a thick, textured enmeshing of past and present, and the refusal to simplify, unravel or render transparent this temporality which seems to be intricately linked to people’s experience of space. When people are forced into crazy schedules that leave them not a second to pay attention to, or deal with, the unforeseen or the out-of-the-ordinary, when people’s attention spans are subjected to a carpet bombing campaign that shatters them into a myriad of smithereens, when people don’t even have the time to ask someone for directions and listen to someone’s speech pattern and accent and instead, turn to their GPS – in such life-worlds the unravelled, transparent and easily accessible city-scapes and urban topographies of neoliberal cities appear to be a seductive (and often, the only) way of making it into the next moment. What has become clear in these posts is that such urban environments are lethal for difference.

Apart from destroying social territory and cultural space, in such urban environments the needs of the disorientated are played off against the claims, challenges and defenses of the disaffected and the dispossessed. In the contributions of Minchillo and of Gräbner we see how the dispossessed turn the poetic word into recuperated terrain and change the terms of appreciation. In Minchillo’s case studies in Brazil this happens in the thickly interwoven terrain of the favela and in Gräbner’s, it happened in the overlooked urban jungles of Northern England. While spoken word poetry in the favelas resists, in the case discussed by Gräbner the (possibly well-meaning) marginalized members of the establishment proceeded to collaborate in the cultural dispossession of the territorially dispossessed. Within a wider context these case studies touch on the pivotal role that the creative industries and the creative class have all too often played in the gentrification of cities and in disguizing the lack of imagination and creativity when it comes to building worth-while alternatives that genuinely improve people’s lives. These case studies also touch on the role that cultural analysts and critics have and still are playing in the justification of such processes and policies.

The neoliberal city is an assemblage (Saskia Sassen) that moves in and out of social and territorial spaces in the contemporary city; and following on from the above the city-as-assemblage clearly differs from the city-as-texture. The assemblage is one-dimensional in its topographical, temporal and political arrangements. It relies on enforced transparency and uni-dimensionality. The relationship between past and present is linear, and the legacy of the past is either musealized or, when it does not qualify for or resists musealization, it is suppressed and its legacies in the present, often criminalized. The exploration of this relationship between assemblage and texture is one that we take from this exchange for further analysis and exploration.

Creative Commons Licence

An Aside from the Series: Online Symposium on Academic Freedom in Turkey, 25th August

Academic Freedom and the Turkish Turmoil: Symposium on Academic Freedom in Turkey.
 
The symposium will be held on Thursday, 25 August, 2016, at 13-17 in the lecture hall Porthania II (Yliopistonkatu 3) in Helsinki. It will be simultaneously streamed online, welcome to listen to the speeches online wherever you are situated in the world!
 
Please share the link below in your own networks!
 
Online video streaming:
 
Programme:
  • 13:00 Opening words: Academic freedom and autonomy  
    Chancellor
    Thomas Wilhelmsson, University of Helsinki  
    13:20 KEYNOTE: Quo Vadis Turkey?
    Professor
    Umut Özkirimli, University of Lund
    14:00 Turkey, EU and the narratives of emancipation: a reality check
    Senior Research Fellow
    Toni Alaranta, the Finnish Institute of International Affairs
    14:30 Putschists vs. Populists
    Professor
    Mahmut Mutman, University of Tampere

    15:00-15:30 Coffee Break
  • 15:30-16:30 PANEL:
  • Panel discussion Chair: Research director Juhana Aunesluoma, University of Helsinki
  • Research Fellow Halil Gürhanli, University of Helsinki
  • Professor Hannu Juusola, University of Helsinki
  • Research Fellow Johanna Vuorelma, University of Warwick